sábado, 17 de mayo de 2014

Volver a verte

Sé que volveré a verte,
que alzaré mi mano
desnuda de todo juicio
para acariciar tu rostro
lavado de toda culpa,
sé que mi suspiro
moverá estrellas
entre tus cabellos
que las miradas
se cruzaran en el vacío;
entonces me llenarás
de ti y yo esperaré,
esperaré que no partas
al amanecer.

¿Vivir sin arrepentimiento?

No existe, de ninguna manera, forma alguna de vivir de tal modo que en el último aliento no te arrepientas de algo. Siempre, absolutamente siempre habrá algo de que arrepentirte, sea grande o pequeño, una palabra, una caricia, un acto o la ausencia de ellos. No importa cuan buena pueda ser tu vida, te arrepentirás de algo indudablemente en algún momento de tu vida o al final de ella; te arrepentirás de no decir un te quiero, de no tender una mano, de pretender ser quién no eres, te arrepentirás de dejar ir un amor, de retener otro, te arrepentirás de creer en indudables mentiras aunque no te arrepientas del amor conferido. Indudablemente no existe una vida sin arrepentimiento, lo único que resta es tratar de hacer las cosas correctas para que al final los arrepentimientos sean pocos y no inmensurables.

Hoy lo vi

Hoy lo vi frente a mi
como desde hacía años
que no lo había visto
y ni siquiera lo reconocí.

Lo vi más grande, viejo;
tenía el tiempo encima
y la cara un poco marchita,
algunas canas en barba
y cabello que desaparecía.

Pero también vi algo más,
vi una mirada más brillante
que la última vez hace años,
vi también una leve sonrisa
sincera que nunca vi antes,
vi experiencia y conocimiento
y un alma más libre.

Sí, hoy lo vi de frente como
hacía años que no lo veía;
hoy frente al espejo lo vi,
y por fin me reconocí.