lunes, 15 de octubre de 2012

Tras una guitarra

Y me encontré un tiempo
tras una guitarra que
con poca maestría tocaba,
más esa falta de pericía
entre ella y yo
realmente no importaba;
y la sostenía y la rasgueaba
intentado hacer una melodía
para arrullarte por las noches
y cantarte esa vieja
canción de cuna que alguna
ves me dijiste que te gustaba;
hasta que una noche,
en altas horas de madrugada,
encontré la tonada que buscaba,
y la toque sin parar para
arrullarte hasta que junto
a mi quedases bien dormida,
más nunca llegaste y conmigo
nunca quedaste dormida,
sólo el corazón y la ilusión de ti
fueron quienes a mi lado
cayeron, rendidas cayeron.

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