martes, 25 de septiembre de 2012

¿Qué fue de nostros?

Dulce dama de ojos grandes y radiantes,
yo le pregunto, ¿qué fue de nosotros?
¿dónde quedé en usted? ¿dónde quedó en mi?
porque he de decirle sinceramente que
en mi quedó una historia, un poema sin fin
escrito no en unos pocos versos,
ni en unas pocas páginas, sino en la biblioteca entera
de un alma tatuada con tinta indeleble de amor
e ilusión, impregnado cada tomo también
con ciertos tachones y
borrones que remarco el dolor
y la decepción, ellos no se pueden desaparecer ni corregir,
porque al fin forman parte de la misma historia
que a veces sigo escribiendo; ¿y usted, que me dice?
Sé que no me podrá decir mucho,
que quizá no lo podrá expresar,
que aunque fuimos parte de la misma historia
no lo fuimos de la misma experiencia,
que si yo escribí una historia con sus anotaciones,
sus pies de página e incluso con algún apéndice,
para usted no sé lo que fui, quizá un verso,
un poema, tal vez un libro completo o varios tomos
completados quizá a la espera de escribir más
o quizá, tal vez, una nota al margen
o una nota en un papel suelto y arrugado
hecho bola y arrojado a un cesto,
una palabra mal escrita en el viento,
o un susurro apesadumbrado y atrapado.

En la obscuridad.

En la obscuridad crepuscular
contengo dolorosamente
un alarido lleno de rencor,
decepción y desamor;
uno a uno en cada latido
quieren escapar esos gritos
infernales para desgarrar
mi garganta, mi alma y corazón;
más ante el dolor intento
encontrar en mi fortaleza
hasta desmayarme en sueños
que se convierten en pesadillas,
en pesadillas que se vuelven sueños,
espero y me contengo hasta
el amanecer esperando convertir
el rencor, decepción y desamor
en perdón, esperanza y amor

Aúlla el viento.

Aúlla el viento un nombre
que se pierde, se pierde
en jirones de nubes
que opacan las estrellas;
en las calles se marchitan
antiguas historias escritas
borradas por pisadas,
lavadas por la lluvia;
hay un rostro en la luna
que vuelve cada mes,
aunque veces se pierde
cuando no la puedo ver;
y entre hojas caídas
algo va muriendo,
algo va naciendo,
va muriendo tu verano,
va naciendo mi otoño.

Bajo la lluvia.

Y bajo ésta copiosa lluvia sonreí,
salté y tarareé disfrutando su
torrencial milagro que corría sobre mi;
mientras veía a la gente correr
para refugiarse de ese milagro del cielo
llamado lluvia pensé,
¿por qué correr de ella?
¿por qué no disfrutarla?
¿por qué no permitirle hacerme sonreír
como cuando era niño?
Y entonces salí a empaparme de ella,
caminando lento bajo su copiosa caída la disfruté,
mirando al cielo para sentir sus gotas
caer sobre mi rostro que lavaba y entonces... sonreí,
y al saltar sobre los charcos y riachuelos
que se formaban en la calle, sonreía más;
y la gente que escurría bajo sus refugios
extrañada me veía,
creo que olvidaron disfrutar de este milagro
llamado lluvia y entonces, seguí sonriendo.

¿Quién?

¿Quién me devolverá las noches perdidas?
aquellas en que a deshoras te escribía poesías
y que en el suelo al amanecer el sol las descubría.

¿Quién me devolverá las lágrimas caídas?
las que a veces al pensar en tu lejanía
rodaban en mi mejilla y en el aire se perdían.

¿Mis sueños, me serán devueltos algún día?
sí, aquellos que en los que tú siempre vivías
y que junto a ti al mirar las nubes se cumplían.

¿Mi corazón, quién podrá devolvérmelo?
si de buena gana a ti siempre te lo ofrendé,
¿cómo podré ahora yo amar sin el?

¿Y el amor? ¿quién me devolverá todo el amor?
todo el que tenía y que con fervor te di yo,
¡no!, ese no lo quiero devuelto, no, que ese amor
con todo el corazón te lo regalé yo.

En espiral

Vamos dando vueltas juntos
como en una espiral sin fin;
siempre repitiendo lo mismo,
una vez tras otra el ciclo
mismo sin siquiera parar;
tú y yo, yo y tú dando vueltas
en ésta espiral que sube
pero también que baja
tantas veces y con tal
confusión que no sabemos
que es lo que a la vuelta
del tiempo ahora vendrá,
y yo que no sé si mañana
tú serás cálido verano
o un gélido invierno;
y seguimos dando vueltas
en múltiples ciclos de
tantos dulces encuentros
y amargas despedidas
esperando el milagro
de que romper la espiral
pudiese hacerse realidad
y el circulo de ti y de mi,
al fin en un dulce encuentro
se pudiese completar.

Incertidumbre

Estamos los dos bajo este cielo
sin saber que habrá sucedido,
que sucede o sucederá ni hoy ni mañana;
no sé cual será la jugada del destino,
si el nos unirá o nos distanciará
o si acaso seremos nosotros
los encargados de ello, de que suceda;
más sólo en mi hay certeza de algo,
que desde que tomaste mi mano
mi corazón te amó, que estando tú
junto a mi, te amé, que con tu partida
te seguí amando, que en nuestro
inesperado encuentro, aún te amo,
que cuando partas de nuevo aunque
yo no sepa si estarás o no conmigo, yo,
yo aún te amaré, que si te digo un
simple "te quiero", es quizá por miedo,
pero ten la seguridad que al decirte
"te quiero" es algo más que sólo eso,
es un te amo disfrazado de miedo.

¿Qué es una sonrisa?

¿Qué es una sonrisa?
me pregunto al verte sonreír,
y pienso en las sonrisas
que la gente deja escapar,
la de un niño que alegre
sonríe al comenzar a jugar,
la de una pareja cuando
al encuentro se toman las manos,
pienso en aquella sonrisa
fingida de quienes la regalan
para sus pensamientos ocultar,
o tal vez aquella sonrisa tímida
de alguien que teme hablar;
veo inmensas sonrisas diferentes
que expresan felicidad,
miedo, nervios, tristeza e indiferencia;
y de nuevo me pregunto al verte
sonreír ¿qué es una sonrisa?
es sentir, es emoción, es llorar,
gritar, correr, volar es amar, es vivir;
y sonreír... eres tú

Llévame

Llévame al cielo contigo,
hazme volar sobre el mar,
las montañas y los valles,
llévame sobre el desierto
y los verdes bosques,
quiero que me hagas ver
las nubes sobre ellas,
que juntos estemos
muy cerca de las estrellas,
quiero, quiero que hagas
todo lo que tengas que hacer
para llevarme al cielo contigo
y estando ahí, que seas mi ángel
y yo el tuyo, y arroparnos
con nuestras alas
hasta que el tiempo dé
de nuevo inicio.