viernes, 16 de marzo de 2012

Una pelea perdida, para ganar.

Viernes 16 de Marzo, pasadas las 3:00am:


Veía Rocky Balboa (Rocky VI pues, ¡ah!, me gusta esa película) Rocky añorando sus viejos años de peleador (como yo ='( ), y sus viejos recuerdos también me hicieron recordar, recordé aquel 11 de Abril de hace muchos años, mi primera pelea de Full Contact (en la Discotteque Amadeus), perdí, me falto esforzarme un poco más, más voluntad, aunque el contrincante era mi viejo y gran amigo "El Koreano", un peleador prácticamente imbatible (a excepción de una vez que casualmente le gané entrenando, creo que el andaba dormido ese día, en verdad nunca conocí a alguien que lo venciera); así que, igualmente tenía pocas probabilidades de ganar esa noche, pero igualmente debí esforzarme más, tuve la oportunidad; sin embargo a pesar de ello, en plena pelea no podía creer lo que escuchaba, a pesar de que consideraba que iba perdiendo: ¡Rojo, rojo! -gritaba la gente ruidosamente (es obvio que mi uniforme era rojo) aunque igualmente perdí, terminaba la pelea, después del acostumbrado abrazo entre contrincantes me retiré a cambiarme en pleno pasillo hacía los baños, yo lloraba en una banca por haber perdido (sólo una vez anterior había perdido una pelea, igualmente lloré, ¡ja!) la derrota  nunca había sido una posibilidad real para mi (hasta ese momento), en medio del llanto se acerco una chica delgada, creo que era de cabello rizado y pelirrojo, no recuerdo bien, sorprendentemente se acerco para felicitarme y a la vez consolarme diciéndome que lo había hecho muy bien, que no estuviera triste, pero claro, en momentos así uno no se consuela con nada; después vendría otro amigo a decirme lo mismo, y otro que incluso me dijo que me vi muy superior a mi rival (a pesar de mi derrota), incluso el profesor hizo lo mismo y además añadió que me vio pelear como nunca, termino el evento, nos retiramos. Cerca de las 4 o 5 am, a una cuadra de llegar a mi casa pasó junto a mi un tipo, se detuvo y me dijo: -¿Qué onda "Rojo"? peleaste muy chingon, y entonces se retiro.


Todo eso lo recordé en un instante junto a los recuerdos de un protagonista de una vieja película, y me hizo pensar y reflexionar: "A veces luchamos más allá de lo que podemos imaginar sin darnos cuenta, y aunque a la gente le puede parecer admirable e increíble nuestro esfuerzo, a nosotros no nos parece suficiente, sentimos que podemos dar más y nos decepcionamos de nosotros mismos, y ello nos impide ver lo que podemos lograr o hemos logrado y no lo sabemos apreciar hasta muchos años después. Debemos de aprender a ser más benevolentes con nuestras propias decepciones, cuando sintamos que lo que hacemos no es suficiente, hay que volver a mirar atrás y ver lo que hemos logrado, lo que ante los demás hemos logrado, y en base a ello entonces volver a luchar y esforzarnos hasta que sea suficiente para nosotros mismos".

 Aquella noche me enseñó algo más, humildad, que no era invencible, que la derrota siempre es posible, no sólo en una pelea en un ring, sino en la pelea de la vida, pero igualmente vendrán muchas más que podremos ganar y otras perder, las peleas ganadas hay que disfrutarlas, pero sin presunción innecesaria, y las derrotas, de ellas hay que aprender lo necesario para gozar las victorias venideras y esforzarnos por ellas.

Y hoy, con los recuerdos y la nostalgia generada por una película, hoy el "Rojo" ahora siente que ganó, porque nunca hasta ahora vio todo lo que ganó en una noche de derrota, y sonríe con una lágrima rodando por su rostro. =')


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Todo comentario con fines ofensivos será borrado.